Una mañana de bici

Una mañana de bici y no cualquier mañana una de esas memorable por el día tan maravilloso de primavera, con una pequeña brisa de levante, con un sol radiante de color amarillo intenso; a ambos lados de la carretera, el campo, arbustos, vegetación baja de color verde intenso, sí… en Almería, según vas dándole a los pedales se te presenta el mundo a tus pies, la carretera se hace pequeña y el espacio a tu alrededor grande, tus sensaciones son buenas, los pedaleas van solos y la bici circula a una velocidad de vértigo, lo notas en el viento en la cara y no te cuesta, es de esos días que la fuerza te acompaña y quieres hacer kilómetros, notas esa necesidad de andar y andar, que las ruedas den vueltas y más vueltas, que no te cansas, que no tienes sed, que no tienes hambre, que solo quieres montar en bici…que maravilla…

La semana pasada por circunstancias: mucho viento y una molestia en el hombro no salí ningún día y era una necesidad, quería volar y la vida me ha devuelto, me ha dado ese día, me lo debía y me lo he cobrado con intereses. Todo era perfecto, hay veces que las sensaciones son malas y otros que estas sembrao, hoy era de esos. Al final me he hecho 65 kilómetros, con la bici de carretera he ido  a Cabo de Gata a desayunar, me he comido media tostada de tomate, atún con queso por encima que me ha sabido a gloria, de regreso como me sentía fenomenal me he dado una vuelta por el Toyo para hacer más kilómetros, de camino por la carretera que sale del Toyo me he parado y he cogido unos hinojos. He tirado por el carril bici de la Universidad y me he dado otra vuelta por el Paseo Marítimo. Solo por hacer kilómetros y seguir disfrutando.

Esos días que te sientes lleno, que todo te parece precioso y bello, que te asombras de la grandiosidad de la naturaleza y de la vida, que entiendes porque merece la pena vivir y sabes que es ese día, ese sol, esa brisa, esa sensaciones, esa fuerza, esas ganas, todo eso junto y a correr.

La primavera tiene una fuerza inexplicable, no me extraña que a los cuerpos altera; las plantas florecen y cogen unos colores luminosos, vivos y llenos de luz, los animales se ponen en celo y creo que a todos de alguna forma nos altera y condiciona un poco.

Solo pretendía explicar lo que he sentido esta mañana, como se nota que la bici es una de mis pasiones, tengo algunas más pero creo que ya lo sabéis o lo imagináis, irán saliendo y algunas ya las he contado. De la  bici me gusta todo, creo que lo que más son las ruedas con sus radios, cuando se van montando cruzándose… bueno que me salgo del tiesto. Me gusta  en sus dos vertientes carretera y montaña, no podría decir cual de las dos me atrae más, cuando salimos por las montañas, ramblas y desiertos, me enamoro de esos lugares tan preciosos y me digo, como hay sitios tan bonitos y yo montado en la bici descendiendo por arenales y ramblas, en fin…hay que vivirlo. Y hoy con la de carretera  he volando por el asfalto moviendo el plato grande que ahora es de cincuenta dientes, antes de cincuenta y tres…sigo diciendo lo mismo, hay  un día que me gusta la de montaña y otro la de carretera, es como él que tiene dos novias y no se decide por ninguna, quiere a las dos. En ese caso no sé, en el mío  me puedo quedar con las dos.

Los que amamos la bici, es más que un deporte, es más que un medio de transporte, es más que un entrenamiento, es más que todo eso…es nuestra vida.

 

 

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2 pensamientos en “Una mañana de bici

  1. Eres afortunado por tener una pasión que te emocione así y te produzca esas sensaciones… Otro motivo para dar gracias.. Sigue disfrutando! 🙏

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