Cosas que pasan 2#

Cosas que pasan 2#

Seguimos dándole a los pedales, con fuerza e ilusión y nos siguen pasando cosas. La bicicleta eres tú y algo más que se me escapa, en mi forma de entenderla. Cuando salimos solos con la de carretera o por lo menos a mí me pasa, es reflexiva, empezamos a darle vueltas y más vueltas a la cabeza. Pero estos días de primavera son diferentes, el sol, la naturaleza tiene una fuerza increíble que no te puedes sustraer a sus encantos, te atrapa desde que sales, el aire te acaricia y el frescor de la mañana se va convirtiendo en un abrazo de calidez, de sensación de bienestar. Llevo dos días sintiendo la primavera, el sol es diferente, nos manda su energía y nos comunica su entusiasmo por vivir, por ser, por sentir, por estar en está tierra, por ser parte de este misterio de la vida y por pertenecer a algo superior.

En la bici también pasan cosas aunque vayas solo, últimamente hablo mucho con los ciclistas que me voy encontrando, somos muchos los que salimos solos, a la aventura y en las carreteras nos encontramos, en esos momentos de soledad, nos contamos cosas, a veces con sentido y a veces sin él, cosas triviales, hablamos de la bici que llevamos, de los componentes, de las prisas que tenemos, de lo que nos gusta la bici y en general cosas sin importancia, que relajan y se nos hace el entreno más ameno.

Por contar algún chisme, pararme a desayunar, se ha convertido en una rutina que cada día me gusta más, procuro desayunar en sitios que por el lugar o por lo que sea, me apetezca, normalmente son terrazas al aire libre con el solecito y el mar de fondo, me gusta que a ser posible sean sitios con poca gente y si no hay nadie mejor, que me estoy volviendo un poco anacoreta.

La gente tiene esa costumbre de hablar en voz alta, considero que es una falta de educación hacía los demás, a mí que me importa lo que tengan que decir, si yo quiero estar en mis cosas y a mi sin querer, queriendo se me va el oído y no me dejan disfrutar de mi momento zen, de paz y tranquilidad. Esta mañana era una de esas que no me han dejado sentir este día maravilloso, cuando he llegado había cuatro personas sentadas en una mesa, dos eran los padres y una pareja más joven, él era el hijo porque se ha referido al hombre mayor de Papá, he deducido que eran vascos primero porque al hijo le han llamado Pachi, hasta ahí fácil no, y lo segundo por su forma de hablar. Que conste que no tengo nada contra los vascos, ni contra nadie lo comento porque me gusta que les guste Almería. Pero lo que más me ha confundido o más bien enfadado en esta pequeña historia, es lo siguiente:

La madre nada mas llegar yo, la escucho decir: “El café en Almería está malísimo”, así lo ha soltado y se ha quedado tan a gusto, vaya¡¡¡¡ y me digo: bien empezamos, pero sin cortarse un pelo a viva voz, que nos hemos enterado todos los que estábamos en la terraza, mala educación no, lo siguiente, no sé si el camarero también, pero a ella le daba igual, debemos de ser respetuosos y este comentario lo puede decir mas bajito sin necesidad de dejarse notar y sobre todo que el camarero se puede sentir incómodo. Siguiendo un poco la conversión parece que estaban de viaje, no he llegado a enterarme que hacían en Almería, pero esa ya sería otra historia.

Al poco se sientan dos hombres de mediana edad uno de la mía y otro un poco mayor, sesentón o así, por la forma de hablar madrileños, tampoco tengo nada contra los madrileños; el mayor hablando por teléfono con otro de temas de la bolsa, en plan interesante, también gritando, como si todos nos tenemos que enterar de su superconversación. Cuando piden la comanda, le piden al camarero una determinada marca de cerveza, el camarero les dice que esa en concreto no la tienen y le ofrece cuatro o cinco marcas y que raro ninguna le parecían bien, al final se piden unas cañas de barril y de tapa ensaladilla, cuando se la están comiendo empiezan a decir, que la ensaladilla no son más que patatas. Uff que gente más protestona, en vez de disfrutar del entorno del sol de la playa…ah que no lo he dicho estaba en Cabo Gata en el Paseo Marítimo es uno de los sitios con más magnetismo que conozco y que más me atrae, con sentarme soy feliz, pero a veces pasan estas cosas.

Unos necesitamos tan poco y otros quieren ver el vaso medio vacío. A ninguno de mis anfitriones les he oído alabar o decir lo maravilloso del sitio. En fin no me quiero alargar era por contar un poco mi mañana de bici; siempre tiene algo de encanto y nunca sabes lo que te puede ocurrir si pegas el oído o si se empeñan en hablar fuerte y luego tenemos fama los almerienses de hablar a gritos… por favor. Esto se ve que es más común de lo que parece.

Siguiendo con lo que estamos hablando en Twitter, Gloria Serra la periodista de la Sexta, de equipo de investigación, le ha pasado algo parecido viajando en el AVE, alguna persona por decir algo, hablando fuerte para que todo el mundo se enterase, que nos pasa con los teléfonos, que nos creemos que estamos solos o que queremos hacer participe a todos de nuestras cosas, dejo a continuación dos Tweets que son muy significativos, hablando sin pudor, que la gente no se corta en hablar en voz alta, da igual, debemos ser respetuosos y educados en la relación con los demás. Queramos o no queramos nos enteramos, pero realmente tengamos o no tengamos interés.

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Necesitamos tantas cosas

Necesitamos tantas cosas

Ayer por la tarde me encontraba  dando una vuelta por el Paseo Marítimo y observé a una pareja de mediana edad tirando para la tercera pero de buen ver, bien conservados y de agradable presencia estaban  delante de una de la fuentes de las que  se puede beber agua, estaban mirando el grifo y viendo como se  derramaba el agua y  no sabían que hacer, yo ni corto ni perezoso me puse a beber y a beber para que no se desperdiciara, llegó un momento que ya no me entraba más y empecé a tirar del pulsador para fuera como un poseso y nada que no se cortaba y en esos menesteres empezamos a hablar, al final después de tirar y tirar del pulsador este paró como por arte de magia, con un tiempo más que prudencial no para beber agua sino para reventar e hincharte para una semana, una pena esa agua perdida .

Les empecé a dar la tabarra con lo importante que es el agua, que es un bien escaso, que no le damos importancia porque abrimos un grifo y sale, si tuviéramos que hacer kilómetros en busca de ella otro gallo nos cantaría, que desperdiciamos mucha agua en la duchas o cuando nos lavamos los dientes y en casi todo los actos de nuestra vida. Que realmente no tenemos conciencia que es un bien escaso, limitado y que dentro de un tiempo nos acordaremos de como la hemos malgastado y desperdiciado, que tienen que venir más generaciones detrás nuestra que tenemos que ser solidarios, en fin me salió mi vena ecologista.   

Otro hecho que me tiene obsesionando es  la reutilización de las cosas que nos sobran o que no necesitamos, esta mañana he cambiado un cuentakilómetros de la bici y el viejo que funcionaba pero que me costaba ponerlo a cero. Lo he cogido y cuando he ido al Súper lo he dejado en el poyete de la entrada, lo he depositado con mucho disimulo, cuando he salido a los diez minutos ya no estaba, alguien se lo ha encontrado y seguro que le ha hecho ilusión, o por lo menos eso creo. Lo que espero que tenga bici, si no para qué.

Esto mismo lo he hecho con libros y con gafas de sol de la bici, cuando están un poco rayadas, es un tema que me gusta dejar cosas por ahí y que la gente se las lleve.

En otra ocasión llevaba un juego de sartenes para tirar, estaban bien pero cuando pierden un poco el antiadherente las cambio, una manía como otra, y pensaba dejarlas encima del contenedor de la basura, pero como iba con mis pensamientos, las tiré sin darme cuenta y a la misma vez una señora me dice que si se las puedo dar, ya las había tirado, ¡¡¡vaya¡¡¡  Pues nada me puse a buscarlas en el contenedor de la basura, me metí medio cuerpo y se las rescaté a la mujer, que subidón.

Donar las cosas que no necesitamos y las pueden utilizar otros es saludable te hace sentir bien, despejas sitio en tu casa, ropa, muebles, libros, pequeños electrodomésticos…

Leyendo un artículo del Profesor de Sostenibilidad Luis Seguí, la pregunta clave es: ¿Necesitamos tantas cosas? Es cierto necesitamos tantas cosas para vivir, ¿Seriamos más felices con menos cosas? Seguro que sí, y ¿Por qué no paramos de comprar cosas? ¿Qué nos determina o nos condiciona a comprar cosas que no necesitamos? Me parece que son muchas preguntas. Es esta sociedad de consumo que nos bombardean con sus productos  a querer parecernos a los modelos publicistas y que creemos que con esas cosas tan monas vamos a ser más felices y guapos. Me estoy saliendo, esto viene por el tema de la economía circular, es un modelo económico que funciona a la inversa del consumismo. El consumismo consiste en la producción de bienes, lo consumismos y lo desechamos, la economía circular es un paso más en esta cadena, los bienes que no necesitamos los volvemos a introducir en la cadena de uso y así evitamos volver a consumir energía para producir ese bien.

Antiguamente cuando comprábamos cualquier bien, por ejemplo una lavadora, esta era eterna, si se rompía,  la arreglábamos y así hasta el infinito; ahora compramos otra y entra en juego una palabra que me gusta obsolescencia, la durabilidad de determinadas bienes, se fabrican con materias primas de baja calidad y su tiempo de vida está programado, esto así en palabra llanas y sencillas o por lo menos así lo entiendo, debemos de consumir para que la economía siga produciendo, vendiendo, comprando… Llámese economía de mercado.

Reciclar, esta palabra me gusta más todavía, le damos vida a determinadas materias primas, pero debemos de hacer más “por la Madre Tierra que nos vio nacer”, letra de Macaco, tenemos que ayudarla, somos sus herederos. En esta entrevista se comenta que reciclar: por ejemplo el vidrio y en concreto las botellas, cuando las tiramos al contenedor y caen se rompen,  necesitamos energía para volver a crear otra botella, vale, tenemos la materia prima, pero seguimos gastando energía, debemos de hacer más. En Alemania esa botella se reutiliza y está en el sistema durante diez vueltas, lo que hacíamos antiguamente, con los cascos de las Caseras, cuando íbamos a comprarlas nos cobraban el envase y posteriormente nos lo devolvían, parece una forma útil de reciclar, debemos de ser racionales y reutilizar las cosas. 

Las bolsas de plástico es otro desacierto y solo nos acordamos de ellas cuando vemos las islas de plásticos en los mares, nos creemos que por cobrar cinco céntimos solucionamos el problema, que va, sirve de poco, lo correcto sería prohibirlas y prohibir todo los embalajes de plásticos, hay bolsas de papel o idear otro sistema de envasado mas ecológico, he leído algo de bolsas hechas con patatas. En esto hay que ser valientes y tomar decisiones, ya está bien.

Hay un movimiento, ¿Qué no sé si lo conocéis? “Zero Waste” o “residuo cero” que consiste en intentar crear lo menos residuos posibles, en hacer cero basura.  El problema está en la cantidad de basura que generamos y creamos esos grandes basureros, que no podemos reutilizar que los vemos en las teles kilómetros y kilómetros de basuras. Las creadoras de este movimiento nos proponen las siguientes reglas:

  1. Rechaza: Dí no, a lo que no necesitas. Si no compramos, no entran en nuestra vida, no nos harán falta los pasos siguientes.
  2. Reduce: Compramos muchas cosas que ya tenemos, piensa cuando compres algo. ¿De verdad te hace falta?
  3. Reutiliza: Vivimos en el mundo de usar y tirar. Búscale otra utilidad a las cosas y sobre todo arreglarlas. Dales vida.
  4. Recicla: Si ya no lo le puedes dar más vida a un objeto, recíclalo de la mejor forma posible.
  5. Haz compost: Sí puedes dale más vida a la materia orgánica, desvuélvele a la madre tierra lo que nos ha dado.

 

Es importante seguir estas reglas básicas en este orden, ya que si cumplimos una ya no necesitamos las demás. Sencillo y mágico.

Tenemos que tomar conciencia que nuestro mundo es finito y tenemos que cuidarlo y no ya por nosotros, que sí,  también por lo que vienen detrás esas generaciones que no se merecen encontrar a la Madre  Tierra desierta de vegetación, y esos animales, insectos y aves, que les estamos destrozando su hábitat a base de nuestra expansión, somos como una plaga. Todavía estamos a tiempo de ser solidarios y afrontar nuestra realidad siendo generosos y aportando nuestro pequeño grano de arena a crear un mundo más  sostenible y natural.

 

 

 

#Pensamientos

#Pensamientos

Son las primeras letras de este año, serán sin ganas, por no tener nada que contar, por aburrimiento, por intentar escribir algo y por tantas y tantas cosas o tantas desganas. A veces la mente funciona a una velocidad de vértigo, todo fluye y  otras nada de nada, va muy despacio.

 Cuando tengo una idea, me digo, voy a escribirla y se me olvida, las cosas no son así de fáciles,  la inspiración llega cuando uno menos lo espera, sí tengo una idea que creo que debo escribir intento memorizarla, para acordarme más tarde, e incluso a veces, ni si quiera  me acuerdo. Y me repito, pues no sería importante.

 La mente no para de pensar y pensar lo que ella quiere y no para de mandarme mensajes y de agobiarme. Por eso cuando escribimos pensamos nosotros, somos nosotros los que mandamos, por eso escribir me relaja, por lo menos a mí, me introduce en el mundo de los pensamientos pensados por mí.

 Escribo lo que quiero o eso pienso a veces también creo que piensan por mí, que esa mente perversa piensa por mí, que no soy dueño de mis actos, que mis pensamientos tampoco son míos sino de mi mente que quiere que piense eso y así me hace creer que yo soy el que pienso, en fin, complicado, soy complicado, somos complicados. Y los que tenemos ese defecto de preguntarnos por todo lo que nos pasa y ¿Por qué nos pasa? Peor…

Mis primeros pensamientos delante del ordenador  de este año, son los mismos de todos los años, preguntas y preguntas y casi siempre sin respuestas, esos pensamientos recurrentes que llegan, pasan y vuelven y así hasta el aburrimiento… ¿Cuánto gasto de energía nos ahorraríamos si pensáramos menos? Podría hasta correr más con la bici, por eso cuando voy en la bici aprovecho para intentar no pensar, procuro concentrar en las sensaciones, en el esfuerzo, en el aire, en el sol, el frío… A veces se me olvida y mi mente empieza de nuevo a darle vueltas a un tema tonto así como sin querer, bueno, y eso, sí no tengo algo pendiente y empezamos a buscarle explicaciones absurdas, y en un momento tengo que pararla y decirle: “por favor, para ya”.

   Pues sí, he vuelto con los mismos pensamientos, cuando he empezado a escribir, no sabía sobre qué, lo que sí sabia era lo que no iba a escribir, actualidad política y penas, que el mundo esta lleno y como yo elijo, pues nada, qué no, no sé sí lo publicaré, hoy lo dejare aquí, mañana Dios dirá…

 

 

 

Yo no soy ese

Yo no soy ese

Llevo dos días mirándome al espejo y no me reconozco, es como él que esta ahí no soy yo, no sé quién es, pero yo no soy. Puede que sea un impostor que quiere introducirse en mi cuerpo o un alienígena, un lagarto tipo “V”. Todo empezó por un malestar general, era una sensación extraña, no puedo decir que estuviera malo, no, era otra cosa que no sabía interpretar, me encontraba muy lleno, como cuando uno ha comido un montón y no has hecho bien la digestión o no puedes hacerla. Esa noche dormí fatal, tenía frío y calor y todo a la vez y cuando me desperté me volví a mirarme en el espejo y tenía la cara gorda, deformada, el alienígena se había introducido en mí, yo notaba que mi alma se me estaba escapado, pero lo más grave era que no podía hacer nada, me dejaba llevar, esa partida la estaba perdiendo.

Por la mañana nadie se dio cuenta, me miraban y no decían nada; yo ponía cara de asustado y todo seguía igual. Me lave la cara con agua fría para despertar de mi pesadilla, pero seguía sin reconocerme, era yo él que me miraba en el espejo, pero a la vez no era él que estaba dibujado en él. Tenía como las mandíbulas más anchas, la cara más gorda, pero era la expresión lo que no entendía, lo que me hacia dudar. El espejo parecía esos de la feria que distorsionaba la imagen, como los espejos antiguos que no se ven bien, que hacen como pompas y según la parte que te toque se te ve deformada. Para ser sincero, eso no me alarmó, me lo tomé con naturalidad, pensaba que estaría siendo colonizado por algún ser extraterrestre y lo asumía con naturalidad. Esto le podía ocurrir a cualquiera y hoy me había tocado a mi, no me plantee la posibilidad que fuera para toda la vida, que mi yo interior desapareciera, que otro suplantara mi identidad y tuviera una misión intergaláctica y yo sin enterarme. Cosas de la vida.

También empecé a pensar que pudiera ser un problema relacionado con la vista, me miraba y me veía raro, no puedo decir que borroso del todo, si no como la imagen un poco distorsionada, pero sólo era cuando me miraba al espejo, en mi vida me sentía normal, me reía o hacía como me reía delante de ese ser con vida propia y no me reconocía, esa no era mi sonrisa, yo no me río así. La confusión se apodero de mí, no entendía este proceso que me estaba pasando, empecé a dudar de la realidad, me tocaba con las manos en la cara y sentía su tacto. Pensé, si que soy yo, pero seguía sin saber lo que me estaba ocurriendo.

El proceso de colonización empezó con una gran comida, era como cuando tienes un roto en el estomago y puedes seguir comiendo y comiendo y nunca te sacias pero la barriga empieza a aumentar y aumentar de tamaño y te sientes cada vez más y más pesado y no puedes dejar de comer, porqué tienes que alimentar a la tenia (solitaria), a ese parásito que vive en ti y de vez en cuando te hace comer para él.

La colonización también pudo deberse a esos seres tan diminutos que están por todos los sitios y convivimos con ellos, pero que de vez en cuando se nos manifiestan como eso que llamamos enfermedad y nos dan la lata. Hay tantos tipos de microorganismos, gérmenes, bacterias, virus y demás seres mitológicos que a saber…

Así seguí dos días, ya una mañana me levante y me mire al espejo y empecé a reconocerme, el periodo fue gradual, no puedo decir que fuera instantáneo si no que me costo acostumbrarme a verme normal, la batalla interna la estaba ganando, la verdad que no hice nada por ganarla, solo me acostumbre a verme así, y creo que esa fue mi victoria, esa resistencia pasiva, ese no querer saber lo que me estaba pasando, me imagino que se irían a otro cuerpo más rebelde con más ganas de luchar y establecer batalla.

En la vida nos pasan cosas que no entendemos y queremos buscarle explicaciones a todo y a veces las cosas ocurren y no tienen explicación y qué hacemos, nos amargamos o seguimos viviendo, aceptar nuestra vida, no es sinónimo de resignación, es seguir…

Esta es una historia corta de mutación interna, de transformación interior, de como los cuerpos cambian con la comida, de como nos convertimos en esclavos del comer, de dejarnos hacer, de no parar de comer, de como nos afectan esas comidas tan copiosas, de por qué comemos sin hambre y por obligación o mejor dicho por glotonería, en fin la vida con moderación es buena y las reglas están también para saltárselas, si no, no serían reglas…

Cosas que pasan

Cosas que pasan

Cuando sale uno con la bicicleta a dar un paseo en lo único que piensas es en pasar un rato agradable y huir un poco de las cosas de la vida, de la monotonía, es dar un salto a la realidad y olvidarte del diario, es disfrutar, es respirar, es tomar un poco de sol, es hacer deporte, es divertirte, es sentir las sensaciones del aire, en resumidas cuentas es estar bien contigo, es salir y conectar con el mundo paralelo del deporte y de la naturaleza y a veces un baño de humildad cuando te pasan lo ciclistas que van como motos y tu te quedas un poco rezagado, pero así es la vida.

Estas mañanas son frescas, a las nueve que es cuando salgo hay entre nueve o diez grados, eso es fresquito, el frío se te instala en las orejas, en los dedos de las manos y de los pies, además procuro no abrigarme demasiado porque cuando vuelvo rondamos los veinte grados y hace calor, calorcito del bueno, él que  calienta.

Mi ruta preferida o mejor una de las dos preferidas en invierno es ir a Cabo de Gata pueblo a desayunar, me encanta, el recorrido me lo sé de memoria y disfruto un montón durante el trayecto, vas viendo el mar y hasta el recorrido se me hace ameno y eso que conozco hasta los baches, esta atracción hacia  la bici, ni yo mismo la sé interpretar es un algo que está más allá de mí,  que se me escapa, es como un magnetismo no explicable.

Esta ruta son sobre treinta Km. en un sentido y otros treinta de vuelta hacen un total de sesenta, parezco las señoritas del un, dos, tres. A una media de veinticinco Km.  por hora tardo sobre una hora y cinco a diez minutos en cada sentido y media hora de desayuno saludable al solecito y vuelvo con las pilas cargadas. Me siento en una mesita en el paseo marítimo, normalmente estoy solo o poco acompañado y me pongo a  una distancia suficiente para tener mi propia intimidad para pensar o meditar en mis cosas y sobre todo para disfrutar de ese momento zen. Hasta aquí todo correcto, normalmente me siento, me pido mi desayuno y  es mi momento de relax, menos hoy.

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Al lado, con una mesa de por medio, se sienta un tipo de mediana edad, diría treinta y tantos cerca de la cuarentena, de los que no paran de hablar por teléfono, que tenía que ir a comer no sé  con quien, se tenía que reunir con fulanita y seguía y seguía como las pilas de duracell, a mí ya me estaba empezando a poner de los  nervios, recuerdo que pensé: que agobio de tío, son los que solo con su presencia te ponen atacado, todavía no me  había fijado bien en él, tan solo cuando se sentó y una mirada de soslayo.

Al poco se sienta una chica morena de cara y nariz afilada, blanquita de piel de unos treinta, bien vestida con tacones altos, de buena presencia y entonces la que empieza a hablar es ella, él ya no puede decir nada. La mayoría de la conversación solo asiente, de verdad que  lo que menos me interesaba en ese momento era enterarme de la conversación, intente desconectar y me puse a mirar en móvil, Twitter, Instagram… para intentar evadirme de sus conversaciones, pero inconscientemente se me iba la cabeza a lo que hablaban, no podía sustraerme a sus historias.

 Empezó a despertar mi curiosidad, gire la cabeza un par de veces disimuladamente para observarlos mejor, él súper bien peinado con la raya en un lado, moreno, cara normal de los que pasan desapercibidos, no hay nada en él que  me llamara la atención, facciones suaves, un tipo normal si no fuera porque era el Jefe y eso tiene otro atractivo. Su vestimenta normal, pantalón de pinzas clarito, camisa y cazadora, todo lo esperado, podía haber llevado chaqueta, parece que le pegaba más. Resumiendo no había nada en él que fuera diferente, que tuviera algún encanto, bueno sí, lo pedante que se mostró al principio por teléfono.

Ella, como ya he dicho morena, delgada, bien vestida, facciones afiladas, buen tipo, por su forma de hablar parecía encantadora o se lo estaba haciendo o las dos cosas a la vez, creo que se lo hacía, le empieza a contar al  principio cosas del trabajo, de reuniones y comidas, me da  la sensación que se conocen poco, porque ella empieza a tirarse flores de lo buena que es y  de lo bien que  lo hace y él asiente o utiliza monosílabos para llevar la conversación, él le dice que por lo que sabe que la tienen en buena consideración. La conversación pasó de Jefe a Empleada a dos amigos charlando, la cosa se relajó y me di cuenta como los dos empezaron a  decirse lo bien que se caían y a tratarse como si se conocieran de más tiempo.

En otro momento de la conversación, ella le cuenta una entrevista de trabajo que tuvo, que se llevó una desilusión, parece ser que son visitadores médicos o representantes de farmacia. Es una entrevista de trabajo para un laboratorio farmacéutico se reúne con el entrevistador,  la reunión va bien y en un momento de la conversación le pregunta: ¿En un futuro como se ve? Esa pregunta la descoloca un poco, piensa que es una pregunta trampa  y no sabe si decir que casada y con hijos o decide, decir la verdad, al final se decide por la verdad y le cuenta que se ve en su farmacia tranquila repartiendo medicamentos a jubilados, de esto deduzco que es farmacéutica, fácil no… Como la entrevista discurre en un buen tono y todo  parecía ir fenomenal no entiende porque no la contrataron y no sabe  que perfil de trabajador querían, que no lo entendía… Su Jefe y ya su amigo y confesor, también le dice que no lo entiende que él si ve en ella las condiciones necearías para ese puesto. Le hace ver que quizás estén buscando a otra persona, que el puesto ya tenga nombre y apellidos, ¿Cómo no te lo van  a dar a ti? Si eres perfecta, bueno, eso ya es de mi cosecha.

La conversación se va relajando y empiezan a hablar de otros temas más mundanos de la vida, ella empieza a ponerse un poco sensual a hablarle  con más cariño y él a escucharla con más atención, sin mirar me dió la sensación que ahora estaban mas cerca, de verdad que yo no me quería inmiscuirme en sus conversaciones, de alguna forma, era como que me lo estaban contando a mi, me querían hacer su cómplice, participe, no se cortaban un pelo, creo que estaban tan a gusto que ni se enteraban que estaban pregonando su rollito a todos los que andábamos por allí.

Empezaron a hablar de  sitios donde podían ir a  comer, que si te ponen este plato, que si me gusta este vino y cosas sin mucha importancia pero que la tiene por la forma que tenían de decirse las cosas, ella era más lista, más sutil y sabía llevar la conversación, se mostraba sensual y se dejaba querer, estaba jugando sus armas, a él el tema lo tenía sobrepasado se dejaba hacer.

Sinceramente ella estaba utilizando sus encantos para hacer con su medio jefe lo que quería, le tenia comiendo en sus manos, la verdad que no sé si se estaba o no insinuándose y si quería o no llegar a más, eso os lo dejo a vosotros que lo penséis, desde luego hubiera hecho lo que hubiera querido con ese hombre, era un títere sin cabeza y ahí lo dejo…

La conversación seguía y yo ya intrigado por los acontecimientos, ellos por supuesto a su rollo y  sin prisas, el tiempo para ellos se había detenido, que mejor sitio para una cita romántica, con el mar de fondo y el sol y la brisa  acariciándote la cara, la verdad que me podía haber quedado más rato, pero ya había escuchado todo lo que tenía que oír, era más de lo mismo.

Lo que no sé que pasaría al final, que harían después de terminar de desayunar, sí se irían a dar un paseo, sí seguirían trabajando, sí después irían a comer, sí se tomarían el día libre, sí seguirían por la tarde y también cenarían. Sí estarían casados o tendrían pareja, sí todo terminó en nada, en una buena amistad, sí terminarían enrollados y tantas y tantas posibilidades. Otro día sigo, podíamos seguir imaginando más situaciones y escenarios, de todas maneras la realidad supera la ficción, por hoy lo dejo que hace un día de sol y hay que aprovecharlo. Un día de bici da para mucho.     

 

 

 

 

 

 

Tu abandono me puede matar

Tu abandono me puede matar

 

Es un eslogan, un lema que ha surgido en la Prisión de Málaga por parte de una serie de Funcionarios, ante la inactividad de la Administración y la pasividad de los sindicatos. Un movimiento espontáneo de rabia y descontento hacia como nos trata la Administración y como somos invisibles ante la sociedad. Los Funcionarios de Prisiones somos invisibles y lo repito, la Guardia Civil y la Policía se lleva los aplausos y el reconocimiento que se lo merecerán y nosotros nos llevamos  a los cacos, ellos los detienen y  eso queda muy bonito pero quién los tiene que  custodiar durante muchos años somos nosotros los Funcionarios de Prisiones.

Hemos perdido el miedo a que nos vean, antes no éramos, lo repito éramos invisibles, no nos miraban, no nos querían, no nos dejábamos ver, nos daba como vergüenza y eso ya se ha acabado, ahora nos sentimos orgullosos de lo que somos y lo gritamos en todos los sitios, nos estamos haciendo visibles y vamos a  donde se nos pueda ver. Llamamos a todas las puertas, de políticos y medios de comunicación para que sepan que existimos y que merecemos mucho más de lo que hasta ahora teníamos, éramos un colectivo olvidado y poco o nada reivindicativo, eso va a cambiar.

Este movimiento nos ha servido para dejarnos las vergüenzas en casa ¡¡¡ya está bien¡¡¡ Ahora nos toca  a nosotros, esto solo es el principio y lo que ha surgido espontáneamente, se ha consolidado en muchas Prisiones de España y nos sentimos muy identificados con el movimiento, hemos estado totalmente abandonados, esa es la realidad, le pese a quién le pese, no existíamos, nos merecíamos lo que nos pasaba y hasta como dijo nuestro Director General, el Señor Yuste, por llamarlo de alguna forma, porque ha sido una persona muy negativa para  la Institución, no solamente no se preocupo, que ya es grave, sino que nos echó tierra encima, ha venido a decir que si nos insultaban los presos, que si nos agredían, eso formaba parte de nuestro trabajo, lo llevábamos en el sueldo, no me lo puedo creer, menudo impresentable, pues ese sujeto era; él que nos tenía que defender, así nos ha ido y  lo que hemos pasado, lo teníamos que  aguantar todo, era como que nos lo merecíamos, no hacíamos nada por cambiar la situación, algo de culpa tendríamos en esto, en fin, los tiempos cambian y hasta aquí hemos llegado. 

Este es el fin de ese camino de oscurantismo y ahora tenemos que empezar otro, donde se nos vea y se nos tenga en cuenta  a la hora de afrontar la nueva la realidad penitenciaria, porque nosotros hacemos prisión y somos prisión.

La prisiones era ese territorio olvidado, donde metes y tiras la llave de sus puertas, de esas personas que han dañado a la sociedad, a los que no quieres ver, porque te molestan, son feos y dañinos, pues ahí estamos los Funcionarios de Prisiones, trabajando con esas personas, que son personas, con sus familias, sus penas, sus miedos y sus sufrimientos e intentamos hacerles la vida mas llevadera, los humanizamos y en ese olvido también estamos nosotros…sí, los Funcionario de Prisiones metidos en el saco del olvido, es mejor mirar a otro lado y pensar que no existimos, pero esto está cambiando, vamos a gritar y  a dejarnos ver.

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Que la sociedad sepa lo que hacemos, cual es nuestro trabajo, que somos Funcionarios de Prisiones y que se nos ha terminado el miedo a salir en la tele, a ser noticia, a vestir el uniforme. Hace unos años era impensable ver un uniforme de Funcionario por la calle, la mayoría vamos de paisano y nos cambiamos en el talego, si en la cárcel. En las puertas de los Centros los Compañeros con sus uniformes, me he sentido orgulloso…si orgullo y dignidad para este colectivo.

La cárcel tiene su argot y te prisionizas y te vas pareciendo cada vez más a ellos, pasamos muchas horas con los presos y todo se pega, esa realidad es en la que nos movemos a diario, con lo que la sociedad ha desechado, con lo que no quiere ver, ahí estamos nosotros dando la cara.

No quiero valorar su repercusión sindical, asindical o antisindical, solo lo enfoco como un movimiento de abandono y olvido por parte de la Administración y de la sociedad en general. Y como no, una reivindicación de nuestro trabajo en todos los ámbitos ¡¡¡¡Ya está bien¡¡¡¡ Qué se nos vea, qué estamos aquí…y termino: “TU ABANDONO ME PUEDE MATAR”

 

Recuerdos

Recuerdos

Lo que les voy a contar es lo me ocurrió en mi vida en un periodo de tiempo que no recuerdo, solo son mis  pensamientos, no sé cuando ha pasado o como he llegado a esta situación, son cosas que pasan, ha sido como un sueño del que todavía no me he despertado y del que no sé cuando despertaré, lo que si sé, que quería despertar  y volver a la vida para  vivir mi vida.

 Cuando nos dicen: somos nuestros propios recuerdos y que la memoria nos forma como persona, qué razón tienen, solo somos eso, recuerdos y como nos recuerdan las personas con las que nos relacionamos y cuando no nos recuerdan no existimos, empezamos a vivir en ese recuerdo, cuanto más quieres o pretendes ser y no estamos  en nosotros, estamos en otros.

Cuando me levanto un día de mi cama por decir algo, supongo que es mi cama, mi cuarto y mi casa, no me reconozco, ni a mí ni a nada de lo que me rodea, siento mucha angustia, estoy perdido, pero ya no soy la persona que era, no sé lo que soy, soy un impostor o algo parecido, no tengo recuerdos, no recuerdo  nada.